Spanish tapas world heritage

Origen de las diez tapas españolas más populares ( parte 2)

El concepto de Tapa es desde hace un tiempo un emblema de la gastronomía española fuera de nuestras fronteras. Cada vez son más las personas enamoradas de nuestra comida gracias ellas. Pero incluso para nosotros los españoles, a pesar de que las tapas formen algo imprescindible en nuestra vida social, es sorprendente que desconozcamos el origen de muchas de las tapas que tan a menudo consumimos.

En nuestro anterior post comenzamos a explicaros el origen de algunas de estas tapas, que seguro muchos desconocíais a pesar de ser vuestras preferidas: Tortilla de patata, Jamón ibérico, croquetas y patatas bravas. Esta semana os seguimos contando el origen y las curiosidades de nuestras mas consumidas y solicitadas tapas.

5 – Pulpo:

El pulpo es unos de los platos estandarte de la cocina gallega, pero el origen de su receta puede encontrarse en tierras de maragatas. Los griegos consideraban el pulpo como uno de los más excelsos manjares del océano y así lo representaban en sus mosaicos y pinturas, luego, cuando Roma llegó a Hispania, entre las muchas delicias que salían de las costas cantábricas con destino al César, junto a los salmones y las lampreas, también viajaban pulpos secos para deleite de los más acomodados patricios. Pero quizás la historia más curiosa es que el popular “Pulpo a Feira” estandarte de la gastronomía gallega, en realidad no es un plato gallego si no maragato. Cuando en España se descubrió que el pimentón servía para conservar la matanza, Galicia se revolucionó y durante los meses estivales había una caravana continua de recuas de arrieros maragatos que traían el milagroso conservante por la ruta de la plata desde la lejana Extremadura, y con él, otro preciado tesoro, el aceite de oliva.

Los maragatos adquirían casi de balde el pulpo seco que los gallegos despreciaban y en su deambular lo rehidrataban y mezclaban con el aceite de oliva y el pimentón extremeños con los que comerciaban. Tiempo después, los gallegos empezaron a apreciar el invento y lo incorporaron como condumio de sus fiestas, ferias y romerías, otorgándole la denominación de «polbo á feira» o pulpo á feira.[3]

Pulpo a la gallega

6 – Calamares a la romana:

Llamados a la “romana” por la usanza que tenían los misioneros jesuitas romanos, quien en los tiempos de “vigilia” (tiempos hacia la cuaresma), para pasar el ayuno o abstinencia, comían verduras y algún pescado, generalmente rebozado y en fritura, para darle alguna gracia y hacerlo más contundente.[4]

calamares rebozados

http://eladerezo.hola.com/recetario/calamares-rebozados-receta.html

7 – Queso:

Hasta donde alcanzan los hallazgos arqueológicos solo se pueden ofrecer suposiciones sobre la cuestión de cómo y cuándo surgió el queso. Sin embargo es prácticamente seguro que los primeros quesos aparecieron una vez iniciada la domesticación de los animales en el Neolítico, hace 10.000-12.000 años.

La cabra y la oveja fueron los primeros en domesticarse y 2.000 años después la vaca. Parece que apareció como un hecho tan espontáneo como natural, aunque los griegos se lo atribuyeron a un origen divino (al hijo del Dios Apolo, llamado Aristeo). No obstante lo que si parece, es que la observación y curiosidad del hombre fue fundamental en el descubrimiento del queso:

La primera observación de éste fue ver que la leche tras cierto tiempo se cuajaba.

La segunda curiosidad fue que la influencia de las temperaturas en este proceso la leche se cuajaba más rápido.

La tercera, si cuando la leche cuajaba se solidificaba y se vertía el liquido, la cuajada se hacia más consistente y en este estado podía conservarse más tiempo.

La cuarta, es el descubrimiento el cuajo, enzima digestiva que se extrae del estómago de un cabrito o cordero. Existe una leyenda de este descubrimiento, en un pastor de Asia Menor, con el nombre de Kanama, quien guardo la leche ordeñada de su rebaño en un odre -bolsa hecha con los estómagos de los rumiantes- y que tras cierto tiempo, movimiento nómada y altas temperaturas del desierto, la leche se cuajó. Lo que si es posible, es que de manera casual, se vio el efecto coagulante que tenían los jugos estomacales en la leche, y posteriormente el hombre buscó los medios para provocar dicha transformación.[5]

Queso

[3]Blog del tamboritero maragato
[4]emiliodeik.blogspot.com
[5]www.poncelet.es/enciclopedia-del-queso/historia